La capacidad de iniciativa es la predisposición a emprender acciones, crear oportunidades y mejorar resultados sin necesidad de un requerimiento externo que lo empuje, apoyado en la autoresponsabilidad y la autodirección.

Tener iniciativa supone adoptar una actitud proactiva, despierta ante la realidad y con la madurez suficiente para asumir las consecuencias de la acción. Implica marcar el rumbo por medio de acciones concretas, no sólo de palabras.

No basta con tener voluntad de hacer algo, es necesario dar el paso adelante y ponerse manos a la obra Quien plantea ideas con iniciativa, asume, también, la carga de su realización.

También implica una disposición para aprovechar las oportunidades, perseguir los objetivos mas allá de lo que se requiere o se espera, saltarse la rutina cuando es necesario para realizar el trabajo.
Incluye saber identificar un problema obstáculo u oportunidad y llevar a cabo acciones que contribuyan a su solución.

Junto a la competencia de iniciativa se ponen en marcha otras competencias como creatividad, búsqueda de información, toma de decisiones, gestión del tiempo, compromiso.

  • Efectuar mejoras continuas en los procedimientos llevados a cabo para realizar su trabajo.
  • Diseñar formatos y otras herramientas que faciliten la realización del trabajo.
  • Presentar proyectos interesantes.
  • Asumir riesgos personales tomando decisiones que implique los resultados obtenidos.
  • Buscar y compartir información que considera necesaria para el buen hacer diario.
  • Cumplir con las responsabilidades y las exigencias de su puesto de trabajo.
  • Enfrentarse a pequeños problemas sin asustarse.
  • Aportar ideas que mejoran el trabajo diario.
  • Trabajar tiempo extra cuando las circunstancias lo exigen.
  • Aportar información útil para resolver las incidencias.

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